La crónica, en un texto antiguo, del avistamiento en el año 774 de una figura luminosa descrita como un crucifijo rojo en el cielo de Gran Bretaña, podría ser la clave para explicar los niveles anómalos de isótopos hallados en los anillos de crecimiento anual de viejos árboles japoneses.
El enigma científico comenzó a surgir cuando un grupo de investigadores en Japón encontró un pico en los niveles de carbono-14 de los anillos de crecimiento anual de cedros nipones, correspondiente al año 774 de nuestra era. Estos investigadores aventuraron que el carbono-14 extra probablemente derivó de un estallido de radiación de alta energía en la capa superior de la atmósfera terrestre. Continuar en NYTC…



