Nacido en la pobreza el 12 de febrero de 1809, Abraham Lincoln llegó a ser uno de los más grandes presidentes de Estados Unidos. Asumió el cargo como el decimosexto presidente en 1861 y unas semanas más tarde vio surgir la Guerra Civil. Durante la guerra, que se cobró 623.000 vidas, Lincoln proporcionó liderazgo militar estratégico a la Unión (las fuerzas del gobierno de Estados Unidos) en sus esfuerzos de reunificar la nación.
“Puesto que yo no sería esclavo, tampoco quiero ser amo. Esto expresa mi idea de la democracia”, dijo Lincoln. Su Proclama de Emancipación liberó a 3 millones de esclavos que vivían en los estados confederados, que estaban en rebelión. Lincoln apoyó la aprobación de la Decimotercera Enmienda a la Constitución, que aboliría la esclavitud en todo Estados Unidos, pero no vivió para verla surtir efecto. Murió por un disparo de un partidario confederado el 9 de abril de 1865, sólo cinco días después de que la Confederación se rindiera. La enmienda constitucional que prohibió toda esclavitud fue adoptada a fines de ese año.
