Cuando los primeros europeos se asentaron en las costas de lo que hoy es el noreste de Estados Unidos, encontraron abundancia de pesca, almejas y ostras. Puesto que las sopas de pescado tipo chowder eran bien conocidas en todos los pueblos pesqueros de la costa de Francia e Inglaterra no paso mucho tiempo para que los nuevos habitantes del Continente Americano empezaran a hacer sus propias versiones de estas espesas sopas de pescado.
La palabra chowder podría haberse originado del francés chaudière, que significa caldero; o quizá provenga del antiguo inglés iowter, que significa pescadero.
Hay muchas variedades de este tipo de sopa, pero la mayoría tiene almejas. Las más conocidas en la actualidad son la sopa de almejas de Nueva Inglaterra, que lleva papas, cebolla y almejas y está hecha con una base de crema o leche, y la sopa de almejas de Manhattan que lleva almejas, tomates y verduras y un caldo claro. A los aficionados a la sopa chowder les encanta discutir sobre cuál es la mejor de estas sopas.
Cuando los miles de buscadores de oro llegaron a California entre 1848 y 1855, ¿que comían?

Pan amargo tipo sourdough.
Los primeros habitantes del oeste utilizaban masa madre para aportarle levadura al pan antes de las levaduras comerciales estuvieran a la venta. Podían hacer fácilmente la “madre” que es una mezcla de harina, agua y azúcar, que fermenta al transcurrir unos cuantos días y se puede utilizar una vez ha fermentado.
Esta masa madre es una combinación de microorganismos y hongos presentes en el aire que son ácidos y le dan al pan un sabor algo amargo.
Entre aquellos que se hicieron ricos durante la fiebre del oro de California estaba el dueño de la panadería Boudin de San Francisco, que vendía el pan amargo a los mineros. La panadería todavía funciona con éxito, hace pan a la antigua y lo envía a sus fanáticos en todo Estados Unidos.
