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Niños hispanos hallan puente a corriente principal de sociedad de Estados Unidos

Por Centro Franklin
Viernes, julio 27th, 2012

Visitar un museo puede ayudar a un “hermano menor” a tener una perspectiva diferente en la vida.

Por Jane Morse | Staff Writer | IIPDigital

Luego de la muerte de su padre, y siendo uno de seis hijos de inmigrantes puertorriqueños, Héctor Cortez, cayó en el estilo de vida que llevan las pandillas en Chicago. Un religioso local lo impulsó a que terminara la escuela secundaria y siguiera sus estudios en un colegio universitario.

“Me dirigió hacia un pequeño colegio universitario, que me aceptó a prueba porque mis calificaciones eran muy malas, y además me ayudó a conseguir una beca. Yo soy el primero de mi familia que se gradúa de un colegio universitario”, relata Cortez.

Luego de 30 años de trabajar en el sector sin fines de lucro, Cortez aceptó un trabajo como director principal en un programa de tutores para hispanos, en la entidad sin fines de lucro Big Brothers Big Sisters of America (Hermanos Grandes, Hermanas Grandes de Estados Unidos). “Tuve un tutor en mi vida, que hizo la diferencia. Quiero devolver eso a una generación de latinos”, explicó.

Para los hijos de los inmigrantes hispanos, hallar su lugar en el cauce principal en la sociedad de Estados Unidos puede ser un desafío intimidante. Un hermano o hermana grande que ayude en la búsqueda, y que le dedique tiempo a esa persona, es lo que ofrece Big Brothers Big Sisters.

Desde hace más de 100 años la organización aporta tutores voluntarios para ayudar a los niños en desventaja, pero no fue sino en 2007 que inició su programa de tutores diseñado a ayudar a los niños hispanos que viven en Estados Unidos.

El programa ayuda a 400 niños hispanos cada año, de acuerdo con Cortez. Las familias que consiguen la ayuda de un tutor, explica, con frecuencia viven en comunidades gravemente afectadas por la economía, con escuelas con poco financiamiento. Si bien los niños participantes en general hablan el inglés, por lo menos uno de los padres no lo hace.

Los tutores no tienen que ser solamente hispanos, casi el 63 por ciento no lo son. Los tutores también deben someterse a una revisión de sus antecedentes, examen de personalidad y entrenamiento sobre el ambiente del niño al que ayudarán. Es un proceso esencial, explica Cortez, para poder acomodar al tutor con la familia del niño. “Mientras más fuerte sea el lazo, desde el comienzo, será mucho más duradero”, dijo.

De acuerdo con Cortez, las madres de los niños que participan en el programa en general piden a “alguien que tome a mi hijo y le muestre cómo es el sueño americano”.

Los tutores pasan cuatro horas al mes con sus “pequeños”, como son llamados los niños que tienen tutor. Visitan museos, comparten juegos y pasean. Cortez destacó que los voluntarios comprometen su tiempo, pero no lo consideran un peso financiero. Con frecuencia una filial de Big Brothers Big Sisters aporta los billetes de entrada a un partido de béisbol o para otra actividad.

La relación entre el tutor y el niño en general dura dos años, o algo así, hasta que el niño llega a la edad máxima que permite el programa, los 16 años de edad. La mayor parte de los niños en el programa tienen entre ocho y 11 años, pero el programa está tratando de inscribir a niños mayores, que enfrentan tentaciones más grandes de conductas riesgosas.

“En la comunidad latina los años en la escuela media son de transición. Uno puede tener un niño muy bien portado en sus primeros años, pero una vez que llega a la escuela media, tienen la tendencia a probar el uso del alcohol, fumar y meterse con pandillas”, dijo Cortez.

El programa hace un esfuerzo intenso para mantener a los niños en la escuela, dijo Cortez. Aunque las encuestas muestran que la mayor parte de los niños hispanos quieren ir a un colegio universitario, explicó, “ellos tienen el fuerte peso de tener que trabajar y mantener a los padres, porque los padres se han sacrificado mucho. Esa es la valla principal”.

Los resultados del actual programa de tutelaje son alentadores. Una encuesta de 2009, entre antiguos “pequeños”, halló que 70 por ciento fue a un colegio universitario por lo menos durante dos años y que 60 por ciento tenía puesto de trabajo, con más de 70.000 dólares anuales de salario.

El hallazgo más importante quizás sea que muchos de los antiguos “pequeños” crecen y se dedican a ser tutores.

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Categorías : Cultura General
Etiquetas :Hispanoamericanos

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