Muchas veces, por falta de espacio, los museos almacenan piezas que, aunque forman parte de sus fondos, no se pueden exponer al público y, desgraciadamente, terminan en un almacén en espera de obras de ampliación o son tan delicadas que no pueden ser expuestas por no poder garantizar su conservación o su seguridad. Uno de los grandes museos y centros de investigación de Estados Unidos es el Instituto Smithsonian, que posee 19 museos, nueve centros de investigación y hasta un zoológico pero, a pesar de todos sus centros expositivos, solamente el 2% de sus 137 millones de piezas catalogadas pueden ser contempladas por el público. Pensando en abrir su colección más allá de sus fronteras físicas, la institución ha puesto el foco en un dispositivo del que se habla cada vez más: las impresoras 3D y, según parece, está trabajando en la digitalización de sus piezas para recrear modelos a los que puedan acceder todo aquel que lo desee.


