
Niños vestidos de princesa de cuentos de hadas, vaqueros, superhéroes y conejitos participan en la festividad de Halloween en Vail (Colorado).
Por Michael Jay Friedman
Aunque no es una fiesta oficial, la celebración tradicional del 31 de octubre, o Halloween como se la conoce, es algo que los niños estadounidenses disfrutan mucho pues tienen oportunidad ese día de disfrazarse, muchas veces de fantasmas, duendes u otras criaturas “sobrenaturales” y de paso recolectar dulces y pequeños presentes que los adultos les regalan.
Muchos adultos también aprovechan la ocasión asistiendo a fiestas de disfraces, aunque con
trajes que suelen replicar a personajes famosos, candidatos políticos y otras figuras públicas.
La Federación Nacional de Minoristas (NRF) espera que, a pesar de la débil perspectiva económica, la población incurra en grandes gastos de decoraciones para Halloween, dulces y disfraces en 2011. “Las ventas de Halloween podrían ser estupendas para los minoristas este año” ya que celebrar la festividad conlleva el olvido de la presión diaria para “divertirse un poco”, dijo Tracy Mullin, de NRF.


