A quienes se quejan de que en sus países no existen oportunidades, les invito a conocer a Caridad Robles. Los que le rodean piensan que ella es una joven con suerte por los muchos concursos, becas, premios y reconocimientos que ha ganado. Caridad ha sabido labrar su “suerte”. Su vocación de servicio, deseo de superación y el saber aprovechar las oportunidades cuando se presentan, le han permitido ir tejiendo un futuro prometedor.
Con apenas 21 años de edad Caridad lleva una larga trayectoria de servicio voluntario. Según nos cuenta, su vocación de servicio nació durante sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio San Juan Bosco de Santo Domingo. Allí participaba en actividades de servicio comunitario y también impartía tutorías a los compañeros de clase menos aventajados. Es integrante del Cuerpo de Líderes de la Asociación Cristiana de Jóvenes ACJ-YMCA, donde ha trabajado en programas de prevención de drogas y del SIDA y en actividades recreativas. Caridad también presta su tiempo en el Servicio de Voluntariado Ignaciano de República Dominicana (SERVIR-D), organización que coordina y anima el trabajo de voluntarios en un servicio de bien social.
Su voluntariado en “Un Techo para mi País”, organización internacional que construye viviendas transitorias para personas necesitadas, fue una experiencia tan gratificante que le ayudó a resolver dudas que tenía sobre la carrera que quería perseguir. Caridad decidió que la Arquitectura era la profesión por medio de la cual podía contribuir a ofrecer soluciones a los problemas habitaciones del país.
Caridad cursa su sexto semestre de Arquitectura en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Actualmente se encuentra en la Universidad de Utah, en Salt Lake City, Estados Unidos, becada por la Embajada de los Estados Unidos bajo el Programa Global de Intercambio, donde estudiará durante un semestre materias que complementan su carrera y que no se imparten en el país. Vivir y estudiar aunque sea por poco tiempo en una ciudad extraña, en un idioma extranjero, una cultura y un sistema educativo distinto, para muchos puede ser una experiencia extenuante. No para Caridad, quien aún en Salt Lake City encontró la forma de continuar con su trabajo voluntario. Caridad nos cuenta cómo emplea gran parte de su tiempo libre:
“Asisto regularmente en un programa de tutorías para madres adolescentes que persiguen un diploma de educación media aquí en Salt Lake City…. tenemos la oportunidad de inspirarlas escuchando sus experiencias y compartiéndoles las nuestras. También asisto en la recepción del Ronald Mc Donald House donde padres de niños que padecen alguna enfermedad, entre ellos algunos latinos, pueden pasar la noche por una cuota mínima y no obligatoria. Y formé parte de…. un centro de ayuda comunitaria de la Universidad de Utah. En nuestra semana de receso de otoño ayudamos a mejorar Rio Mesa Center (una estación de investigación de la universidad), mediante la construcción de duchas solares, una pista de juego de herraduras, excavaciones de jardín y trazado de camino guía para futuros visitantes. Y esto me ha enseñado a vivir algunos de los problemas que existen en los Estados Unidos, y cómo los voluntarios juegan un gran papel en la solución de los mismos”.
A Caridad le gustan las artes y las matemáticas. Ha participado y ha sido premiada en diferentes concursos de arte y olimpiadas de matemáticas. Recientemente ganó en el Concurso Representa Coca-Cola Dominicana, Expedición 206. El mismo consistía en plasmar en una botella de Coca-Cola lo que hace feliz a los dominicanos. La botella está representando al país en una exposición permanente en el Museo Mundo de Coca-Cola en Atlanta, Georgia en los Estados Unidos.
Caridad es otro hermoso ejemplo de los jóvenes valores que abundan por todo el mundo.








