Sí, por supuesto, pero las cosas se han salido de madre. Una cuarta parte de los ejecutivos admiten haberse acostado con un teléfono inteligente.
La consultora Deborah Lovich puede estar logrando una hazaña en la gestión de la era móvil. Ha convencido a cientos de compañeros de pulgares ágiles y conexión permanente de que dejen a un lado sus teléfonos inteligentes y paren de trabajar o consultar el correo electrónico durante toda la tarde-noche.
Es cierto que solo se dan este respiro una vez por semana. Pero el experimento de Boston Consulting Group (BCG) denominado “tiempo libre predecible” ha sido todo un éxito. Desde que se creó en 2009 más de 900 equipos internos han participado y el programa se ha convertido en una práctica habitual en la mayoría de las oficinas de BCG en Norteamérica y Europa. Continuar en Technology Review…

