
El general Douglas M. Fraser, comandante del Comando del Sur de EE.UU. con sede en Miami, habla el 23 de marzo en el Centro Internacional Woodrow Wilson de Washington. Foto: Larry Luxner
Jefe del Comando Sur exhorta a la cooperación regional para combatir narcotráfico
por Larry Luxner | Diálogo
En tanto que los presidentes de tres países se reunían en Guatemala en una histórica cumbre para analizar la guerra contra las drogas que viene llevando Centroamérica, el jefe del Comando Sur de EE.UU. destacaba que el alto nivel de violencia en el istmo constituye por lejos su mayor preocupación.
“Veo que Centroamérica es ahora la mayor preocupación, ya que su violencia está causando el mayor impacto sobre la estabilidad de la seguridad en la región”, dijo el general Douglas M. Fraser, jefe del Comando Sur con base en Miami, quien se dirijió el 23 de marzo a un foro de becarios en el Centro Internacional Woodrow Wilson de Washington.
El jefe militar estimó que las ganancias obtenidas por la actividad del crimen organizado en Centroamérica asciende a $18 mil millones al año, más que el Producto Bruto Interno de Honduras, el país más violento de la región.
“Esta violencia impregna todas la sociedad”, declaró Fraser ante una audiencia de casi cien personas.“Si usted es fiscal y está dedicado a un caso de alto perfil vinculado a los narcotraficantes, existen grandes posibilidades de que termine desmembrado y de que sus restos sean dejados como advertencia. También es un lugar muy difícil para ser periodista y cubrir la corrupción y el tráfico ilegal. Esto también se ha convertido en una sentencia de muerte. Hasta puede llegar a afectar a los estudiantes que caminan hacia la escuela, si están en el lugar y el momento equivocado”.
Organizaciones criminales ejercen un ‘impacto desestabilizador’ en la región
El año pasado, destacó el militar, la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, ubicó a Honduras como el país más violento del mundo, con 86 homicidios cada 100 mil habitantes, en tanto que San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante, es en la actualidad el área metropolitana más peligrosa del mundo, con 159 homicidios cada 100 mil habitantes.
“La amenaza que veo en toda la región es el delito transnacional y su impacto sobre la seguridad. Veo esto como una amenaza del siglo XXI, una red de redes que no comienza ni termina en un país o en una subregión”, expresó.
“Si analizo específicamente el caso de la cocaína, existe una zona que suministra los recursos, que es el norte de Sudamérica. Luego tenemos una zona de tránsito que atraviesa principalmente Centroamérica, y en menor grado, el Caribe. Y existe una zona de demanda, que es Estados Unidos. Tenemos que enfocarnos en cada parte de este panorama”, añadió. “Sin embargo, no se trata solamente del tráfico de cocaína. Ponemos el énfasis allí porque es lo que más conocemos. Pero en realidad, las organizaciones criminales buscan financiar sus actividades de todas las maneras posibles”.
Las ganancias obtenidas de la actividad criminal transnacional ha sobrepasado la capacidad de los países centroamericanos de apoyar económicamente a sus Fuerzas Armadas, advirtió.
“Esto está teniendo un impacto desestabilizador en la región, no solamente por el tráfico ilegal en sí mismo sino también por los actos de soborno y coerción”, precisó. “Y estas organizaciones están muy diversificadas. Trabajan con precursores químicos, y llevan armas de aquí para allá, tanto militares como comerciales. También trafican dinero en efectivo, y el 90% de la cocaína que ingresa a Estados Unidos transita por Centroamérica”.
Luego añadió: “Es un negocio muy lucrativo. Son organizaciones muy inteligentes y capaces, y cuando ponemos presión en un lugar determinado, buscan la forma de trasladarse a otro”.
La creciente amenaza de los semisumergibles
Fraser, general del Ejército que asumió el mando del Comando Sur en 2009, destacó la creciente tendencia de los narcotraficantes a utilizar semisumergibles, que suelen tener 30 metros de longitud y son construidos en la selva de Ecuador o Colombia.
“Llevan cuatro tripulantes y pueden viajar desde la costa de Sudamérica a México y Guatemala sin reabastecerse de combustible”, señaló. “Nuestras estimaciones indican que cada una de estas embarcaciones cuestan 2$ millones. Pueden trasladar hasta diez toneladas de cocaína, cuyo valor de mercado es de unos $250 millones, y son muy difíciles de detectar”.
El militar señaló además que esto se debe a que generalmente estas naves pueden navegar en aguas poco profundas, están camufladas, y se sumergen velozmente tan pronto como una lancha de patrulla se acerca.
“Fundamentalmente dado que no existen rutas que conecten Colombia con Panamá, ellos trabajan para sortear este obstáculo, y recalan donde les resulta más favorable”, explicó, en tanto que señalaba a la costa del noroeste caribeño de Honduras, como el centro neurálgico de esta actividad marítima. En segundo lugar está Panamá, seguido de Guatemala. “Una vez que llegan a tierra, pueden distribuir sus cargamentos y seguir el camino hacia México y atravesar la frontera con EE. UU.”
“Como resultado de esta situación de deterioro, los países del Triángulo del Norte han solicitado a sus fuerzas armadas que brinden apoyo a las fuerzas de seguridad”, destacó Fraser. “Vemos enormes desafíos cuando observamos toda la región. Nos veo como parte de la solución, trabajando en el marco de nuestra autoridad para solucionar estos temas generalizados. Mi meta es apoyar este compromiso y a nuestros camaradas militares en tanto que ya no se trata de un problema de seguridad regional que las fuerzas de seguridad locales puedan manejar por sí mismas. En este momento, ese no es el caso”.
El problema de las drogas comienza en casa
Fraser explicó que el gobierno de EE. UU. invierte más de $10 mil millones para reducir la demanda interna de drogas, y brindar apoyo a los esfuerzos antidrogas.
“Las drogas se relacionan directamente con la muerte de 37 mil estadounidenses por año; más personas que las que mueren en las carreteras”, declaró. “Todas estas organizaciones tienen redes en las ciudades de EE.UU., por lo que nosotros no somos ajenos al problema. Tanto a nivel local como en todo el hemisferio, necesitamos también hacer la parte que nos corresponde”.
Una señal alentadora, según explicó, es el precio de la cocaína, que aumentó más del 50% en los últimos cinco años, en tanto que la calidad se redujo. Además, el uso de cocaína en Estados Unidos fue disminuyendo en los últimos tres a cinco años, si bien el uso de otras sustancias como las anfetaminas ha ido en aumento.
Para combatir las rutas de tráfico en ambas costas del istmo de Centroamérica, el Comando Sur lanzó a fines de febrero la “Operación Martillo”, un esfuerzo de cooperación que incluye a catorce países de América y Europa.
“La Operación Martillo se enfoca en el tráfico de ida y vuelta. Estamos usando las mismas estrategias, simplemente cambiando el enfoque para ver si podemos reducir el impacto de estas organizaciones en todo el Caribe”, precisó. “Podemos forzarlos a que se vayan a otros sitios, complicando así sus operaciones”.
El Comando Sur, establecido formalmente en 1963, es uno de las nueve Comandos de Combate Unificados. Está conformado por más de 1.200 militares y civiles que representan a todas las ramas de las fuerzas armadas de EE.UU., como así también diversas agencias federales.
“Nuestros programas pretenden fomentar ejércitos profesionales liderados por civiles que respeten los derechos humanos y el estado de derecho. También buscamos la forma de ser creativos, y llevamos a cabo ejercicios y entrenamiento para ayudarlos a consolidar sus ejércitos”, explicó Fraser. “Una de las razones por las cuales se les pide a las fuerzas armadas que brinden apoyo a las fuerzas de seguridad es que la población y el gobierno tienen más confianza en ellos que en otros organismos. Pero necesitamos mayor capacidad de vigilancia y reconocimiento, y eso es lo que vemos para el futuro”.
Fraser concluyó: “No hay solamente una solución a este problema. Entre todos tenemos que asumirlo como nuestro problema, y cada uno de nosotros tiene un rol, ya sea aquí a nivel interno, o bien brindado apoyo a los gobiernos a nivel internacional”.

