Estatuas y bustos del hombre conocido como El Libertador adornan ciudades no sólo de las Américas, sino también, curiosamente, de Europa y Oriente Medio.
Las estatuas de Simón Bolívar son parte del paisaje en los seis países latinoamericanos que lo veneran por liderar la lucha por su independencia de España en el siglo XIX. Pero también se lo conmemora con estatuas de bronce en las calles de Nueva York; San Francisco; Cádiz (España); Bolívar (Misuri); El Cairo y Teherán (Irán), para nombrar unos pocos. La estatua que figura en la foto es una de dos que existen en la ciudad de Washington.
Bolívar no sólo estuvo motivado por el deseo de librarse del yugo del imperialismo español, sino también quería ampliar la libertad a todos los seres humanos. Liberó a los esclavos de América del Sur 40 años antes de que estallase la Guerra Civil de Estados Unidos y promulgó leyes para proteger el medio ambiente, la fauna silvestre y las poblaciones indígenas.
Ahora que se acerca su cumpleaños, el 24 de julio, en varios continentes se recordará lo que el Libertador de América del Sur simbolizó.



Es posible que el mejor ejemplo del despertar de América Latina como fuerza económica en los últimos años sea la forma en que la región reaccionó ante la crisis mientras el resto del mundo se desmoronaba. La crisis financiera de 2008-2009 golpeó a varios países que todavía no han logrado recuperarse del todo de la caída sufrida. Sin embargo, las economías latinoamericanas y del Caribe salieron en gran medida ilesas del golpe. De 2010 a 2011, la región creció en torno a un 5,5% y millones de personas salieron de la pobreza. “Conseguimos atenuar el impacto de la crisis financiera internacional y también parte de la volatilidad que hemos experimentado en el transcurso de los últimos meses”, observa Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo Económico. “Conseguimos no sólo recuperarnos de la crisis, sino también crecer [...] ayudando al mundo a escapar de la recesión”.
Según el Índice Bertelsmann de Transformación (BTI), que mide los avances en democracia, economía y gestión de gobierno en 128 países, en América Latina la democracia se deteriora, sobre todo en Argentina.

