Una palabra puede resumir el panorama de la Conferencia de las Partes (COP) de Durban este año: incertidumbre. Sin embargo, no todo puede ser malo. La reunión del año pasado en Cancún, México nos demostró que algunas veces las bajas expectativas pueden ser la mejor estrategia para obtener resultados en las negociaciones de cambio climático. Por ejemplo, si nos referimos a la cumbre de Copenhague en 2009, muchos observadores dijeron que las Partes estaban impedidas para llegar a un acuerdo vinculante en materia de cooperación del cambio climático, tal vez por las enormes esperanzas del mundo entero.
La decepción en Copenhague le costó un importante capital político a muchos líderes y los dejó sin el deseo de apostar el siguiente año. Si las bajas expectativas previas al inicio de la COP son una fórmula mágica para levantar los ánimos en esta 17ª. edición de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), está aún por verse. El programa para este año incluye varias agendas y una serie de textos sin terminar, por lo que es imposible saber cómo se desarrollarán las negociaciones en las siguientes dos semanas.
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